El miedo y la ansiedad dental afectan a alrededor de un tercio de los niños de 2 a 6 años según un metaanálisis de 2024, con la prevalencia más alta en preescolares y descenso en la adolescencia. Los dos factores más asociados son no haber ido nunca al dentista y tener experiencia de caries. Se previene con visitas tempranas y sin urgencia, evitando frases que introducen la idea del dolor —"no te va a doler", "no tengas miedo"—, no usando nunca al dentista como amenaza, y eligiendo un consultorio que trabaje con tiempo y anticipación en lugar de forzar.
Cuántos chicos lo tienen
Más de los que uno supondría, y con un patrón claro por edad.
Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en el Journal of Dentistry en 2024, sobre 25 estudios, estimó la prevalencia de miedo y ansiedad dental en chicos de 2 a 6 años en 30% (IC 95%: 25–36): aproximadamente uno de cada tres.
Otra revisión sistemática, sobre 50 estudios y publicada en el International Journal of Paediatric Dentistry, encontró una prevalencia global del 23,9% (IC 95%: 20,4–27,3) entre los 3 y los 18 años, con esta distribución:
| Grupo | Prevalencia de ansiedad dental |
|---|---|
| Preescolares | 36,5% (IC 95%: 23,8–49,2) |
| Escolares | 25,8% (IC 95%: 19,5–32,1) |
| Adolescentes | 13,3% (IC 95%: 9,5–17,0) |
La tendencia descendente con la edad es lo esperable, y también lo esperanzador: el miedo dental infantil no es un rasgo fijo. Pero cuando se consolida, tiende a persistir: la ansiedad dental deteriora la calidad de vida relacionada con la salud bucal y lleva a evitar la consulta, lo que a su vez empeora la salud bucal.
Los autores de la segunda revisión señalan que ningún estudio incluido alcanzó alta calidad metodológica según la herramienta del Joanna Briggs Institute, y que la escala usada para medir la ansiedad influye en la prevalencia estimada. Los números indican una magnitud, no una medición precisa. Lo que sí es consistente entre revisiones es que el fenómeno es frecuente y se concentra en los más chicos.
De dónde viene
El metaanálisis de 2024 identificó dos factores asociados a mayor probabilidad de miedo dental:
- No tener experiencia previa de visita al dentista (OR 1,37; IC 95%: 1,18–1,59).
- Tener experiencia de caries (OR 1,18; IC 95%: 1,09–1,27).
Los dos apuntan en la misma dirección práctica: el miedo se asocia con llegar tarde. Un chico que conoce el consultorio antes de necesitar tratamiento parte de otro lugar que uno cuya primera experiencia es un procedimiento por una caries que duele.
A esos factores documentados se suman otros que la práctica clínica muestra a diario:
- La ansiedad de los adultos, que los chicos leen con enorme precisión.
- Los relatos de otros: hermanos, compañeros, contenido en pantallas.
- Lo desconocido: luces, ruidos, olores y personas con barbijo, todo junto y a la vez.
- La pérdida de control: estar acostado, con la boca abierta, sin poder hablar.
- Una experiencia previa mala, especialmente si hubo dolor o si se lo forzó.
Las frases que lo empeoran
Casi todas se dicen con la mejor intención, y varias son contraproducentes por cómo procesa el lenguaje un chico.
| En vez de | Mejor | Por qué |
|---|---|---|
| "No te va a doler" | "Te van a contar los dientes" | Introduce la palabra dolor donde el chico no la había pensado |
| "No tengas miedo" | "Vamos a conocer el consultorio" | Sugiere que hay motivo para tener miedo |
| "No te van a pinchar" | No mencionar la aguja | Anticipa algo que puede no ocurrir |
| "Si te portás bien te compro algo" | "Después contame cómo te fue" | Convierte la visita en una prueba a superar |
| "Sé valiente" | "Yo te acompaño" | Implica que hace falta valentía, o sea peligro |
| "Si no te cepillás, te llevo al dentista" | Nunca | Instala la consulta como castigo |
Esa última merece énfasis. Usar al dentista como amenaza es probablemente lo más dañino que se puede hacer en este terreno, y es muy frecuente. Un chico al que se le dijo durante meses que el dentista es la consecuencia de portarse mal llega al consultorio con una expectativa muy difícil de desarmar.
Qué hacer antes de la consulta
- Ir temprano y sin urgencia, que es lo que la evidencia respalda con más fuerza. Ver a qué edad llevar a tu hijo.
- Hablar con naturalidad y con poca anticipación: contarle el mismo día o el día anterior suele funcionar mejor que preparar el tema durante una semana.
- Jugar al dentista en casa, contando dientes con un espejo y una linterna, primero vos y después él.
- Leer un cuento o ver un video sobre ir al dentista, revisándolo antes para asegurarte de que no incluya escenas de dolor.
- Elegir bien el horario: no cerca de la siesta, no con hambre.
- Si al adulto le cuesta ir al dentista, considerar que lo acompañe otro adulto. La ansiedad se transmite sin palabras.
- Avisar en el consultorio si el chico tuvo una mala experiencia previa, o si es ansioso. Cambia cómo se planifica la sesión.
Qué debería pasar durante
Estas son señales de que un consultorio maneja bien la ansiedad infantil:
- Le habla al chico, no solo al adulto.
- Anticipa cada paso antes de hacerlo, en palabras que el chico entienda.
- Usa la técnica de decir, mostrar, hacer: explicar el instrumento, mostrarlo, dejarlo tocar, y recién después usarlo.
- Va de menos a más: la primera sesión puede ser solo conocer el lugar y sentarse en el sillón.
- Le da control: una señal con la mano para pedir una pausa, y respetarla cuando la usa.
- No fuerza. Si un chico no está listo, se corta y se vuelve. Forzar resuelve la sesión y arruina las próximas.
- Refuerza lo positivo con precisión: "abriste grande la boca", mejor que "te portaste bien".
Cuando hace falta anestesia, el modo de administrarla importa. Trabajamos con el sistema STA de Milestone Scientific, que administra el anestésico a velocidad y presión controladas por computadora y permite anestesiar una sola pieza sin dormir el labio ni media cara — algo especialmente relevante en chicos, porque el labio dormido es una sensación rara que suele asustar más que el procedimiento en sí, y además se muerden sin darse cuenta.
Si tu hijo ya tiene miedo
No es irreversible. El descenso de prevalencia entre preescolares y adolescentes que muestran los estudios sugiere que en muchos casos se resuelve.
- Empezá por una visita sin tratamiento, solo para conocer. Si es posible, que la primera cita no tenga ningún objetivo clínico.
- No minimices lo que siente ni te burles. Reconocer el miedo lo baja; negarlo lo confirma.
- No prometas lo que no controlás, como "no te van a hacer nada". Si después se hace algo, se pierde la confianza en vos, no solo en el dentista.
- Aceptá que puede llevar varias sesiones. Es tiempo bien invertido frente a un adulto que evita al dentista durante décadas.
- Revisá tu propio discurso sobre el dentista delante del chico.
Cómo trabajamos la primera visita y la prevención está en la página de odontología pediátrica. Y si estás evaluando dónde atender a tu familia, la nota sobre cómo elegir un dentista tiene las preguntas que conviene hacer.
Fuentes
- Sun IG, Chu CH, Lo ECM, Duangthip D. "Global prevalence of early childhood dental fear and anxiety: A systematic review and meta-analysis". J Dent. 2024;142:104841. doi.org/10.1016/j.jdent.2024.104841
- Grisolia BM, Dos Santos APP, Dhyppolito IM, Buchanan H, Hill K, Oliveira BH. "Prevalence of dental anxiety in children and adolescents globally: A systematic review with meta-analyses". Int J Paediatr Dent. 2021;31(2):168-183. doi.org/10.1111/ipd.12712
Este contenido es informativo y fue elaborado con fines divulgativos. No reemplaza una consulta odontológica ni constituye un diagnóstico. Ante síntomas o dudas sobre tu salud bucal, consultá con un profesional matriculado.