Si tenés amalgamas en buen estado, la recomendación de la FDA es no retirarlas: removerlas implica perder estructura dental sana y produce un aumento transitorio de la exposición a vapor de mercurio, justamente lo que se busca evitar. La eliminación mundial de la amalgama —fijada para 2034 por el Convenio de Minamata— es una medida ambiental sobre el material nuevo, no una indicación de reemplazar las tapaduras existentes. Sí corresponde retirarlas cuando están fracturadas, filtradas, con caries debajo o cuando hay hipersensibilidad documentada al material.
Qué está cambiando y por qué
La amalgama dental —la tapadura gris de toda la vida— es una aleación que contiene aproximadamente un 50% de mercurio metálico. Es barata, extremadamente duradera y tolera bien la humedad, motivos por los cuales fue el material de elección durante más de un siglo.
Su retirada del mercado no se está dando principalmente por un problema de seguridad del paciente, sino por uno ambiental. El Convenio de Minamata sobre el Mercurio, adoptado en 2013 por más de 120 países, busca reducir las emisiones antropogénicas de mercurio en todas las actividades humanas. La odontología es una de ellas: el mercurio de los residuos dentales termina en el agua y en la cadena alimentaria.
En noviembre de 2025, la sexta Conferencia de las Partes (COP6) del Convenio fijó 2034 como fecha límite global: a partir de ese año no estará permitido fabricar, importar ni exportar amalgama dental.
Una cosa es dejar de colocar amalgamas nuevas —lo que ya es una realidad en Argentina y en buena parte del mundo—. Otra muy distinta es retirar las que una persona ya tiene en la boca. La normativa internacional habla de lo primero. El marketing dental suele presentarlo como si hablara de lo segundo.
La situación en Argentina
Argentina ratificó el Convenio de Minamata mediante la Ley Nacional 27.356, sancionada en 2017. Desde entonces el país acompaña el proceso de reducción progresiva.
En la práctica, la transición local ya está muy avanzada: la Cámara Argentina de Comercio e Industria Dental informó que no se realiza importación ni comercialización de mercurio para uso odontológico, y las universidades dejaron de incluir la enseñanza de la amalgama como material de obturación en el ciclo académico 2026. En la Provincia de Buenos Aires, representantes del área de salud firmaron un documento de consenso técnico sobre reducción del uso de mercurio en odontología.
Traducido: si hoy vas a cualquier consultorio del país con una caries, es prácticamente seguro que no te van a colocar amalgama. Esa parte ya ocurrió.
Por qué no conviene retirar una amalgama sana
Acá está el punto donde más conviene ser preciso, porque va en contra de lo que muchas clínicas que se presentan como biológicas ofrecen.
La posición de la FDA es explícita: no recomienda remover ni reemplazar amalgamas en buen estado, salvo que un profesional lo considere médicamente necesario —por ejemplo, ante una hipersensibilidad documentada al material—. Los dos motivos son concretos:
- Pérdida irreversible de diente sano. Para sacar una amalgama hay que fresar. Cada recambio agranda la cavidad y debilita la pieza. Un diente tiene una cantidad finita de recambios antes de necesitar una corona o una endodoncia.
- Pico transitorio de exposición. Fresar una amalgama libera vapor de mercurio en el momento del procedimiento. Retirar una tapadura intacta "para reducir la exposición al mercurio" produce, en el corto plazo, exactamente lo contrario.
La FDA agrega que esto vale también para los grupos considerados de mayor riesgo —personas embarazadas, en período de lactancia y niños—: las amalgamas intactas no deberían retirarse con fines preventivos. Lo que sí recomienda para esos grupos es evitar la colocación de amalgamas nuevas, algo que en Argentina ya es la práctica corriente.
Si una clínica propone retirar todas tus amalgamas sin haber encontrado fracturas, filtraciones, caries debajo ni una reacción documentada al material, lo que se está indicando no tiene respaldo en las recomendaciones vigentes. Pedí que te expliquen, pieza por pieza, cuál es el hallazgo clínico que justifica tocarla.
Cuándo sí corresponde retirarla
Hay indicaciones claras, y son las mismas que para cualquier restauración vieja:
- Fractura de la amalgama o de la pared dentaria que la contiene.
- Filtración marginal: cuando el sellado entre la tapadura y el diente se perdió.
- Caries debajo o alrededor de la restauración, detectada clínica o radiográficamente.
- Hipersensibilidad o reacción liquenoide documentada al material, que es infrecuente pero existe.
- Necesidad de rehabilitar la pieza por otro motivo: cuando esa pieza va a recibir una corona o entra en un plan de rehabilitación oral, la amalgama sale de todos modos.
Es decir: se retira cuando falló, no cuando es de mercurio.
Cómo debe hacerse un retiro seguro
Cuando el retiro está indicado, el procedimiento debe minimizar la exposición del paciente, del profesional y del ambiente. Las medidas habituales incluyen:
- Aislamiento absoluto con goma dique, que impide que fragmentos y vapor lleguen a la boca del paciente.
- Fresado seccionado con abundante refrigeración: cortar la amalgama en trozos y retirarlos, en lugar de pulverizarla, reduce la generación de vapor.
- Aspiración de alta potencia junto al campo operatorio.
- Separador de amalgama en el circuito de descarga del consultorio, para que los residuos no vayan al desagüe. Esta es una de las medidas centrales del Convenio de Minamata.
- Gestión del residuo como residuo peligroso, no como descarte común.
El separador de amalgama es, en términos de impacto real, la medida más importante de toda la lista: es la que evita que el mercurio llegue al ambiente.
Con qué se reemplaza
Depende del tamaño de la cavidad y de la carga masticatoria que reciba la pieza:
| Material | Indicación típica | A tener en cuenta |
|---|---|---|
| Composite (resina) | Cavidades chicas y medianas | Se hace en una sesión. Conviene pedir resinas libres de BPA. |
| Incrustación cerámica | Cavidades grandes con paredes conservadas | Mejor comportamiento a largo plazo que una resina extensa. Requiere escáner y laboratorio. |
| Corona | Cuando queda poca estructura sana | Es la opción cuando la pieza ya no sostiene una restauración parcial. |
En Clínica Epelbaum trabajamos con flujo digital y laboratorio propio, lo que permite resolver incrustaciones y coronas en plazos considerablemente más cortos que el circuito tradicional. Si querés entender cómo encaja la elección de materiales en el enfoque general de la clínica, está desarrollado en la nota sobre qué es la odontología biológica.
Fuentes
- U.S. Food and Drug Administration. "Information for Patients About Dental Amalgam Fillings". fda.gov
- Convenio de Minamata sobre el Mercurio — COP6 (noviembre de 2025): fijación de 2034 como fecha de eliminación global de la amalgama dental. gacetadental.com
- Ley Nacional 27.356 (2017) — Argentina ratifica el Convenio de Minamata sobre el Mercurio. argentina.gob.ar
- Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. "Firmaron un acuerdo para reducir el uso de mercurio en odontología". gba.gob.ar
Este contenido es informativo y fue elaborado con fines divulgativos. No reemplaza una consulta odontológica ni constituye un diagnóstico. Ante síntomas o dudas sobre tu salud bucal, consultá con un profesional matriculado.